
Ipalnemohuani -- Por quien se vive
domingo, 8 de abril de 2012
A vivir

lunes, 24 de octubre de 2011

La hoja y el Viento
La hoja
Te admiro viento, por tus facetas y tu temperamento, por tu fuerza y entusiasmo, por el arte y caos que dejas a tu paso. Aquí, atada al suelo, te observo envidiando tu libertad, tus bailes creativos, tu música incesante, escuchando los susurros y sintiendo las caricias que me ofreces, cuando en forma de brisa me recorres y me haces estremecer. Sueño con el día en el que en mi último aliento, con tu leve rose me hagas probar de la libertad, volar en tu abrazo y dejar de ser parte de un todo, para ser única y descansar.
El viento
Soy el viento, libre y sin ataduras.
Mi nombre despierta la sonrisa, el llanto, el frío, el abrazo que precede al amor... En mi trayecto voy dejando tristezas, aromas, historias, canciones y secretos; mensajes liberados por los que viven atados al suelo y me los confían; mensajes que cuento y que solo aquellos que quieren, los pueden escuchar.
Conozco la lengua del hombre, del ave, del insecto, de cualquier ser al que pueda rodear, sé que algunos me temen y otros me tienen respeto, y muchos otros me buscan para jugar. Pocas veces me aburro es cierto, recorro el mundo, canto, juego, y siempre hay algo que conocer; más el precio de ser viento es tan alto que solo quien lo conoce sabe que ser viento puede doler.
Yo puedo crear nuevas formas en dunas, piedras y cerros a capricho de mi humor, crear olas o levantar mares; susurrar tu nombre o acallar tu voz. Soy viento y en respuesta a tu envidia y a tus anhelos de plena libertad, te diré lo que a todos contesto y que a nadie le ha de gustar: el costo de todo esto, el precio que se ha de pagar, el precio de ser viento… es la soledad.
Macuilli Cuautli
miércoles, 16 de junio de 2010
Hablandole al reflejo

¿Quién eres tú?
lunes, 7 de junio de 2010
Mujer de hábitos
Habitualmente me digo que estas bien, que tu silencio no es porque no quieras hablarme si no que no es el momento; me recuerdo la promesa de encontrarnos en un futuro y tomarnos una cerveza o un café para volver a reír como antes y que confío en que la cumpliremos... entonces no desespero...
Pero así, como de manera habitual me tranquilizo, te miro y te recuerdo... habitualmente te escribo para que no olvides que te quiero.
martes, 2 de febrero de 2010
Doble vida

viernes, 13 de noviembre de 2009
Plática de sordos
Dada la insistencia y cada vez más fuerte reclamo por mi ensimismamiento, no me negué a la oportunidad de conocer gente nueva y platicar un poco con ellos.
… que puedo decir…
La experiencia fue realmente reveladora: me vi en medio de una plática sin sentido. Cada uno de los involucrados dando comentarios de lo que habían hecho en el día, de los problemas que se les presentaron, pidiendo soluciones, pero… ¡sin ninguna respuesta! Una interacción meramente simbólica, mientras que la comida servida disminuía en los platos, cambiando constantemente la temática.
Entristecí… llego a tal grado mi desconcierto cuando dije en voz alta: ¡Me parece estar en una plática con sordos!¡No se escuchan unos a otros!... y...
… que puedo decir…
Hoy estoy aquí, sentada frente a mi computadora,… después de haber jugado un poco y escuchado música, después de haber visto un capitulo de una de mis series preferidas, después de saludar a unos cuantos amigos en el messenger y contestar algunos correos..., contándoles lo extraña que fue mi experiencia... Sé que seré entendida.
(Sin afán de ofender a mis amigos que tienen alguna discapacidad en sus oídos, sé de antemano que ésta no es ningún problema para aprender a escuchar a los demás)
miércoles, 28 de octubre de 2009
Carta a Ehécatl
Querido viento, tengo que iniciar con dos palabras que ya has escuchado antes: te extraño.
Tu susurro en mis oídos era mi aliento, pero hoy ya no me murmuras mas palabras de consuelo, al menos no las escucho.
Hoy te escribo estas letras porque ya no sé si es tan malo que te hayas ido. Mis ojos perciben dolor por donde quiera que mire. Las letras que leo son de injusticias, nuestro México llora más a menudo, nuestra gente vive cada vez más ignominias, cada vez más niños viven en las calles.
Viento, tu ausencia me ha dejado sin fuerzas en una mano. El fuego me mantiene en pie, pues nos alentamos. Eran tus palabras las que me dirigían, hoy me siento perdida… no se qué dirección tomar, no sé qué voces escuchar, no sé qué llantos ignorar.
Viento, tal vez es mejor que no estés aquí… si mi corazón sufre con lo que vivo, ¿que habría sido del tuyo…? mi querido viento tal vez este noviembre estés ocupado pero no olvides visitar la luz roja y morada, te estaremos esperando.
Linda