miércoles, 28 de octubre de 2009

Carta a Ehécatl


Querido viento, tengo que iniciar con dos palabras que ya has escuchado antes: te extraño.

Tu susurro en mis oídos era mi aliento, pero hoy ya no me murmuras mas palabras de consuelo, al menos no las escucho.

Hoy te escribo estas letras porque ya no sé si es tan malo que te hayas ido. Mis ojos perciben dolor por donde quiera que mire. Las letras que leo son de injusticias, nuestro México llora más a menudo, nuestra gente vive cada vez más ignominias, cada vez más niños viven en las calles.

Viento, tu ausencia me ha dejado sin fuerzas en una mano. El fuego me mantiene en pie, pues nos alentamos. Eran tus palabras las que me dirigían, hoy me siento perdida… no se qué dirección tomar, no sé qué voces escuchar, no sé qué llantos ignorar.

Viento, tal vez es mejor que no estés aquí… si mi corazón sufre con lo que vivo, ¿que habría sido del tuyo…? mi querido viento tal vez este noviembre estés ocupado pero no olvides visitar la luz roja y morada, te estaremos esperando.

Linda